Llevar al perro en el coche plantea dos problemas a la vez: que viaje seguro y que el coche no acabe destrozado. Y hay un tercero del que casi nadie habla: que el perro consiga descansar durante el trayecto.
Las dos capas
Capa 1
La base firme
La funda con base rígida tapa el hueco entre asientos y convierte la banqueta en un plano continuo. El perro no se hunde ni se cuela hacia delante.
Capa 2
El acolchado
La cama va encima y amortigua las vibraciones del asfalto. Es la que permite que se tumbe y se duerma en trayectos largos.
Una funda de tela sola se hunde en el hueco con el peso del perro. Una manta sobre la tapicería se arruga y se desplaza en cada curva. Las dos piezas juntas resuelven las dos cosas.
Un apunte importante que conviene tener claro antes de comprar nada: una funda no es un sistema de retención. Protege el coche y da al perro una superficie estable, pero quien lo sujeta en un frenazo es el arnés de pecho unido al cinturón, o el transportín anclado. Por eso importa que la funda tenga apertura para pasar el cinturón.
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El perro durante el viaje